Man wearing a white and black rectangular sunglass frame, Maison Mata

Formas de montura, descifradas: pantos, aviador, ojo de gato y las demás

Monturas & materiales, 6 min de lectura, Julio 2026

Casi todos reconocemos unas gafas de aviador. Pero entre un pantos, un ojo de gato y una browline, el vocabulario de las monturas se vuelve enseguida un laberinto. Aquí tienes el mapa, trazado por nuestros ópticos.

Cuando entras en una de nuestras tiendas, sueles decir «busco algo redondo», o «algo un poco retro». Es un punto de partida excelente. Pero cada gran familia de monturas tiene un nombre preciso, una historia y su propia manera de dialogar con el rostro. Conocer estos nombres no es esnobismo óptico. Es la forma más rápida de encontrar, y de volver a pedir, la forma que te sienta bien. Repasemos las formas que verás con más frecuencia, desde nuestros talleres en Bali hasta las pasarelas.

Lo esencial
  • Un puñado de formas, redonda, pantos, aviador, ojo de gato, browline, cuadrada, cubre la gran mayoría de las monturas.
  • El nombre describe la geometría del frente, no el material ni el color: un pantos existe en acetato y en metal.
  • La forma correcta juega con el equilibrio: una montura redonda suaviza los rasgos marcados, una angular estructura un rostro lleno de curvas.
Mujer de perfil con gafas de sol ovaladas translúcidas rosas, Maison Mata
Un frente ovalado, suave y refinado

La redonda, intelectual y desenfadada

Círculos casi perfectos. La montura redonda evoca al artista, al arquitecto, al poeta discreto. Le debemos tanto a las gafas de lectura de antaño como a cierto espíritu de los años sesenta, y nunca ha abandonado la escena. Su fuerza: suaviza todo lo angular. En un rostro cuadrado o una mandíbula marcada, aporta una redondez bienvenida. La trampa: en un rostro ya redondo, puede acentuar el efecto. Ahí la elegimos más fina, en metal, para mantener la ligereza.

El pantos, el clásico francés

El pantos es la forma más elegante que pocos saben nombrar. Imagina un círculo ligeramente aplanado por arriba, con una curva suave abajo. Nacido en los años cincuenta y sesenta, tiene un aire vintage asumido sin caer nunca en el disfraz. Es un término medio excelente para quien encuentra la redonda demasiado marcada y la cuadrada demasiado estricta. El pantos favorece a la mayoría de los rostros, y por eso nuestros ópticos lo proponen tan a menudo como primera prueba.

El aviador, nacido en la cabina

La gota invertida, en metal fino, con su doble barra sobre la nariz. El aviador se diseñó para los pilotos militares, para cubrir el mayor campo de visión posible. Hoy lo adoramos sobre todo en gafas de sol, pero funciona igual de bien en montura graduada. Alarga los rostros redondos y suaviza las frentes anchas. Su secreto es la ligereza: mucha lente, muy poco material alrededor.

El ojo de gato, la línea que levanta la mirada

Las esquinas superiores, las más cercanas a las sienes, se elevan ligeramente, como un trazo de eyeliner. Icono de los años cincuenta, el ojo de gato estuvo mucho tiempo catalogado como gafas femeninas. Eso quedó atrás: llevado con seguridad, le sienta bien a todo el mundo. Levanta los pómulos, da energía a un rostro suave y aporta carácter al conjunto más sencillo. En versión discreta, la inclinación apenas se nota; en versión atrevida, se vuelve una firma.

La browline, la mitad de arriba

Su nombre lo dice todo: el material subraya la línea de las cejas, mientras la parte baja de las lentes queda fina o sin aro. También se llama clubmaster. Una forma intelectual, algo retro, que estructura la mirada sin recargar la parte inferior del rostro. Gusta a quienes quieren una montura presente, pero no invasiva. Pruébala si dudas entre querer que se vean tus gafas y no querer que se coman tu cara.

La cuadrada y la rectangular, las arquitectas

Líneas limpias, ángulos asumidos. La cuadrada y la rectangular aportan estructura. En un rostro lleno de curvas, crean un contraste que afina y alarga. Convienen a las personalidades que aman lo rotundo, lo gráfico, lo contemporáneo. El único consejo: en un rostro ya angular, suaviza con ángulos ligeramente redondeados para no endurecer los rasgos.

Entonces, ¿cómo eliges la tuya?

Un principio simple guía la mayoría de las pruebas: el contraste. Una forma opuesta a la geometría de tu rostro reequilibra el conjunto. Pero no es una regla absoluta, y mejor así: el estilo, el ánimo del día y la comodidad cuentan igual. El mejor juez sigue siendo el espejo, con un óptico al lado para afinar las proporciones, la altura de las lentes y la posición sobre la nariz. Si quieres ir más allá, nuestra guía de formas de rostro es la lectura ideal a continuación.

Una montura que sabes nombrar es una montura que vuelves a encontrar, en la tienda y en la memoria.

¿Quieres ponerle nombre, y cara, a tu próximo par? Ven a probártelas.Nuestras tiendas
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